Cuando se solicita licencia para el cambio de uso de un local (oficina,…) a vivienda, los ayuntamientos exigen el cumplimiento documento básico de  salubridad del código técnico de la edificación DB-HS3 en lo referente a la calidad del aire interior que debe tener esta nueva vivienda.

En la zona de cocción de las cocinas debe disponerse un sistema que permita extraer los contaminantes que se producen durante su uso, de forma independiente a la ventilación general de los locales habitables. Esta condición se considera satisfecha si se dispone de un sistema en la zona de cocción que permita extraer un caudal mínimo de 50 l/s.

Este documento obliga a la instalación de una canalización del aire procedente de la cocina (humos y aire viciado) hasta la cubierta del edificio (artículo 3.1.1.3). El objetivo es garantizar la calidad del aire en el interior de las viviendas, ademas de impedir que estos humos, en el caso de no estar canalizados, provoquen molestias a los vecinos de las plantas superiores.

En muchas ocasiones esta instalación no es viable, por la negativa de las comunidades de propietarios a permitir la instalación por fachadas y patios de estas canalizaciones. Como solución el propio código técnico ( y los ayuntamientos) permiten la alternativa de la instalación de campanas de carbón activado en cocinas. Esta solución pasa por garantizar los estándares de calidad del aire que el propio código técnico marca.

En los locales habitables de las viviendas debe aportarse un caudal de aire exterior suficiente para conseguir que en cada local la concentración media anual de CO2 sea menor que 900 ppm y que el acumulado anual de CO2 que exceda 1.600 ppm sea menor que 500.000 ppm·h, en ambos casos con las condiciones de diseño del apéndice C.

Además, el caudal de aire exterior aportado debe ser suficiente para eliminar los contaminantes no directamente relacionados con la presencia humana. Esta condición se considera satisfecha con el establecimiento de un caudal mínimo de 1,5 l/s por local habitable en los periodos de no ocupación.

Debido a los numerosos factores que intervienen en esos cálculos, es difícil por no decir imposible cuantificar con certeza los niveles de CO2  que habrá en el interior de la vivienda. Es por ello que en los ayuntamientos suelen aceptar la alternativa de aportar una ficha técnica con una campana con filtros de carbón activado, así como el compromiso de su instalación.

 

Fotografía: Campana Miele 

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