A la hora de adquirir una vivienda de segunda mano que requiera una reforma parcial o integral tienes que tener en cuenta diferentes aspectos y seguir ciertos pasos para que el proceso sea tranquilo y el resultado final sea el deseado.

 

Es conveniente, antes de adquirir la vivienda consultes con un especialista para asegurarte que las obras de reforma que quieres hacer, son viables.

 

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Esto consistirá en ir a la vivienda, tomar medidas para el levantamiento de los planos del estado actual, ubicar las tomas de agua, de luz, las bajantes de saneamiento, las montantes generales de agua fría, los conductos de ventilación, identificar los muros de cargas y los tabiques divisorios, para saber cual podemos tirar y cual no entre otras cosas.

Una vez hecho esto, el arquitecto o interiorista deberá elaborar los planos del estado actual y  las propuestas de reforma.

Cuando ya tengas la propuesta definitiva que más te guste y se ajuste a tus necesidades, el técnico redactará el proyecto de reforma que incluirá planos de arquitectura e interiorismo, de planos de instalaciones y planos de detalles constructivos si hiciesen falta.

Es muy importante que este proyecto incluya las mediciones de ejecución material, que te harán falta para pedir presupuesto a las diferentes constructoras y poder comparar las ofertas sobre una base común.

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Antes de elegir la constructora debes solicitar al ayuntamiento el permiso o licencia urbanística que corresponda con el tipo de obra que vas a realizar.

Al mismo tiempo es recomendable encargar al estudio de arquitectura o interiorismo que prepare unas imágenes 3D de cómo quedará la vivienda, para ayudarte a visualizar los espacios y además será muy útil a la hora de explicar el proyecto a la constructora.

Una vez realizado este trámite administrativo y elegido constructora, se comenzarán las obras,  cuyos pasos suelen ser los siguientes:

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Limpieza de la vivienda que incluye retirada de muebles de cocina, de baño y otro que existan en la misma.

Demolición de la tabiquería que se quiere modificar y/o aperturas de huecos en muros existentes.

Incluye levantamiento de instalaciones de electricidad, fontanería, calefacción, gas, etc. Y  levantamiento de cerramientos como ventanas, persianas, puertas, etc.

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Una  vez realizada las demoliciones de procede a la construcción de los nuevos tabiques con la nueva distribución.

Con los tabiques nuevos levantados se procede a hacer las rozas en los mismos para el paso de las nuevas instalaciones.

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Con las instalaciones ya replanteadas y los tubos y tuberías ya colocadas se pueden comenzar con las siguientes partidas:

Colocación de los nuevos cerramientos, como las ventanas.

Colocación de alicatados y solados en los baños y cocina.

Colocación de falsos techos

Y mientras todo ello está en marcha, el arquitecto y/o interiorista debe seguir la obra con cuidado, tomando decisiones in situ y actualizando continuamente los planos con las modificaciones hechas en las visitas de obra.

Además de acompañarte en la elección final de los acabados.

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Una vez realizada la mayoría de la obra «gruesa» se comienza a ver el final del túnel porque ya se puede ver como va haciéndose realidad las imágenes iniciales de la propuesta.

Se colocan de sanitarios, la grifería, las luminarias, los mecanismos eléctricos, los radiadores, los split. 

Se instalan las puertas de paso, los armarios, los muebles de cocina, el pavimento, el rodapié. 

Se limpian los paramentos verticales y horizontales o se enlucen para dejarlos listos para pintarlos o revestirlos.

Se pinta, se coloca el papel pintado, las molduras, etc.

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Una vez acabada la obra se realiza una limpieza profunda de la vivienda para poder realizar el amueblamiento y la decoración.

¡Listo ya puedes disfrutar de tu vivienda!

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